Aprender jugando
Se aprende explorando, tocando y preguntando. Y lo que se trabaja en la sala se refuerza en casa con tareas breves, para que la familia sepa en qué va.
Nosotros
En Manzanitas todos conocen a todos. La directora sabe el nombre de cada niño y cada apoderado sabe con quién hablar. Eso no se logra creciendo sin límite.
En qué creemos
Se aprende explorando, tocando y preguntando. Y lo que se trabaja en la sala se refuerza en casa con tareas breves, para que la familia sepa en qué va.
Hay niños que caminan a los diez meses y otros a los quince, y los dos están bien. Acompañamos sin comparar ni apurar.
Con la ropa adecuada, en el sur siempre se puede salir. El patio enseña cosas que ninguna sala enseña.
La rutina
Los niños necesitan saber qué viene después. Por eso la rutina se repite todos los días — y por eso llegan tranquilos.
Cada niño llega a su ritmo. Un rato de juego libre para entrar en confianza.
Nos saludamos, cantamos y contamos qué vamos a hacer hoy. Saber qué viene tranquiliza.
Comemos juntos y practicamos servirnos solos, según la edad.
Pintura, masa, agua, música o experimentos. Cambia según lo que le interese al grupo.
Correr, trepar, mojarse un poco. Es donde más se aprende del cuerpo y de los otros.
Mesa tranquila, sin apuro, y siempre acompañados.
Siesta para los más chicos, actividades tranquilas para los mayores.
Juego libre, cuento y ordenamos juntos antes de que lleguen a buscarlos.
Los horarios varían según el nivel: la sala cuna tiene sus propios tiempos de sueño y alimentación.
El equipo
A esta edad el vínculo lo es todo. Un niño que cambia de educadora cada tres meses vuelve a empezar cada vez. Por eso cuidamos que el equipo se quede: es la decisión que más afecta cómo le va a tu hijo.
Nuestro equipo está formado por educadoras de párvulos y técnicos en educación parvularia, con formación continua durante el año.
Ven con tu hijo, recorre las salas y conversa con nosotras. Sin compromiso.
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